Este apartado lo inauguraré con el personaje de JANE HENDERSSON. Seguro que conocéis la película PARÍS, TEXAS. Muchos podrán tildarla de sentimental y edulcorada, pero creo que es innegable su calidad técnica. No me voy a centrar en la crítica y en el análisis de la película en sí (que da para mucho, puestos a decir), si no en la descomposición del personaje de JANE HENDERSSON, interpretado por una jovencísima Natassja Kinski.
JANE, representa a la mujer moderna inquieta, aquella que ha tenido el mundo en sus pies, lo ha tomado entre sus manos y lo ha saboreado con una fruición inmensa. Pero llega un día en el que ese mundo que estrecha con tan férrea pasión comienza a encogerse. Desconoce el porqué. Solo sabe que desea ampliarlo, que se ha entascado. Y llega un nuevo sentimiento: la IMPOTENCIA. Impotencia, porque es consciente de su suerte, de tenerlo todo para una felicidad digna del Olimpo. Y aún así, ese vacío, se incrementa.
Comienza el “BOUVARISMO” de la pobre JANE. Quiere escapar, volar, no sabe que desea, pero si sabe que su nuevo lugar no está en la caravana con su marido y su bebé, que siempre fueron sus metas, y, ahora, esas metas representan para ella sus cadenas. Es ahora, y no antes, cuando luchaba por conseguirlas, junto a su esposo, ve en su primogénito un impedimento a esos sueños que quizás realmente nunca tuvo. Pero basta con que te impongan una limitación para que desees lo antaño invisible con una fuerza abrasadora.
JANE huye, no puede más, se ahoga. Huye, huye de su vida, de sus recuerdos, sin embargo le persiguen a todas horas, pero decide que prefiere refugiarse en la desgracia, para así poder continuar con la búsqueda de su ventura. Porque los RECUERDOS, son los carceleros de nuestro futuro.
Con la diferencia a otras personas, JANE decide desquebrajar esa nueva prisión, disfrazada paradójicamente, de una nueva libertad, y volver a una parte de su pasado de la que decidió desprenderse (no mencionaré el que).
Es irónico… Nacemos buscando la divinidad pero a algunas almas atormentadas, ésta puede con ellas, haciendo que anhelen la frágil inmortalidad.
DEDICO ESTE POST A LOS QUE, COMO JANE, han tenido la sensación de desbordamiento, y de una insatisfacción aparentemente injustificada. A los que ansiaron levitar y dieron bandazos.

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