"ES LA INCERTIDUMBRE LO QUE LE ENCANTA A UNO, TODO SE HACE MARAVILLOSO EN LA BRUMA"
Comienzo parafraseando al, para mi gusto, uno de los mayores referentes de la Literatura a nivel mundial: FIODOR DOSTOYEVSKI.
Dudas. La capacidad del ser humano para el autoengaño es apasionante. El prestigioso doctor en biología por la Universidad de Harvard, Robert Trivers, ha alegado en sus conferencias que éste es, y cito textualmente "un mecanismo que ha sido seleccionado evolutivamente para servir al engaño e impedir el descubrimiento".
Es decir, podemos engañarnos, a los demás y a nosotros mismos. Pero somos conscientes de esa afrenta. Sin embargo, autoengañándonos, estamos construyéndonos una propia coraza, ya que nos aterra la realidad de una forma tan superlativa, que creemos que no podremos soportarla. Y es, así como,según el genio, hacemos de nuestras brumas un paraíso.
Como seres humanos e iguales que somos, todos podremos recordar situaciones pasadas, lejanas o no tan lejanas, en las que vivíamos a la espera de la revelación de una verdad que creíamos, sería relevante. Memorizad el tiempo de la espera. ¿No es verdad que siempre iba acompañada de fantasías, en el caso de cumplir con nuestras expectativas? Incluso si nos poníamos en la tesitura de no lograr nuestro objetivo, por el simple hecho de otorgar a nuestra mente la capacidad de aventurar que podría pasar, era una pura liberación, ya que nos aferrábamos a la objetividad de no conocer realmente la Verdad.
La duda, es sufrimiento, es ansiedad, es desgarradora. Pero nos hace sentir vivos. La realidad, nos ofrece dos opciones: aceptarla, vivir con el Conocimiento y el hastío de no poder modificar lo presente, o sumergirnos en el autoengaño.
Pero nos gusta la acción, somos guerreros, es un coñazo tener todas las respuestas, preferimos hacernos las preguntas, y mejor si nunca sabemos sus soluciones. Aplicad esto en cualquier ámbito (sentimental, laboral, existencial...). La duda... La duda, es el alimento de nuestra alma.

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